Los grafitis expresan sentimientos de repudio, dolor, protesta y alegría frente a una situación determinada, es natural en Colombia, y principalmente en Bogotá, encontrar en alguna pared uno de estos símbolos representativos.
Para la RAE (Real Academia Española), El grafiti viene de la palabra grafito: Escrito o dibujo hecho a mano por los antiguos en los monumentos, al día de hoy es un término del común.
Mientras la sociedad intenta reprimir diferentes actuaciones del ciudadano con decretos y normatividades estatales, este a su vez busca su propia identidad, despojándose del modelo básico, sometido por un gobierno que oculta sus intereses.
La existencia de diferentes métodos simbólicos utilizados en este campo de arte callejero, demuestran la variedad de temas comunes.
Las imágenes y textos se combinan de tal modo que, la realidad se convierte en un estilo contemporáneo y artístico, visto desde cierto punto de vista.
La búsqueda del reconocimiento, es la que hace que grupos e individuos, quieran salirse del montón y buscar alternativas de expresión, siendo muchas veces anónimos a los ojos de la ciudadanía, pero dejando la inquietud del significado a fondo de estos “mamarrachos” como son tildados muchas veces.
Dentro del mundo de arte callejero, se encuentran diversidad de temas a resaltar, hablamos desde expresiones de amor hacia una persona específica, hasta una campaña política compacta.
Son protestas socio-políticas las que se encuentran más fácilmente en las calles capitalinas, la crítica al régimen de un estado autoritario, con normas de gran influencia social, que benefician, según los grafitis, a unos pocos de la alta sociedad y afecta a todo el resto del país, hacen parte de estos símbolos.
También, se habla de la igualdad y la cultura. De la igualdad en cuanto a la democracia existente, sus cuestionamientos, su desarrollo y su aplicación. De la cultura se expresa como una figura hipotética, se critica su carencia, se reconoce su importancia, se distancia de la gente, pero al mismo tiempo se acerca a ella cuando se involucran factores reales de conocimiento.
Los diferentes grupos sociales juveniles aportan también su cuota de arte en este campo. Allí se ven desarrolladas las ideologías de subculturas urbanas desarrolladas a lo largo de la historia, que al parecer inmortalizan su pensamiento momentáneamente en las calles, avenidas y puentes de la ciudad.
La opinión y participación son dos factores presentes en el grafiti, ya que implantados en ellos van las actitudes propias y el punto de vista individual a un hecho, o un acontecimiento.
Aunque son muchos los grupos sociales que acuden al grafiti como la base de su proceso evolutivo, también los temas deportivos hacen escala significativa en este ámbito. Las barras bravas, usan este sistema para ofender a las otras de su misma índole, pero de diferente equipo, con críticas groseras y de gran impacto, con colores representativos y escudos que los identifican, haciendo de este un espacio de ofensa-respuesta continua.
Si bien es sabido que los grafitis en la actualidad tienen gran trascendencia, también se debe tener en cuenta su origen y tal vez los más representativos que han marcado la historia. Se puede hablar de los hechos destacados en mayo de 1968 en Francia1, en donde los sectores universitarios, secundarios y los movimientos obreros se unieron para exigir un cambio en las bases sociales y económicas vigentes: el modo de producción, la jerarquización, la función del estado, la institución, la familia, el sexo.
Los grafitis más conocidos en estos disturbios eran L'imagination au pouvoir (la imaginación al poder), o Sous les pavés il y a la plage (bajo los adoquines está la playa). Éstos hacían parte de la ideología y de la situación del momento.
Según los grafiteros todos los graffitis serios se encuentran en edificios carentes de cualquier valor histórico-artístico, que a su vez dan un agregado a su estructura.
Sobre el grafiti se ha escrito mucho, en crítica y en apoyo, pero uno de los escritores mas representativos y de mayor impacto con su obra en Estados Unidos ha sido Norman Mailer, quien dedicó varios años de su vida a realizar un estudio sobre el grafiti, desde los años 70´s fue un intenso apasionado por el nacimiento de esta forma de expresión en las calles de Nueva York, quien con el apoyo del fotógrafo Jon Naar, escribió su obra “La fe del grafiti”, una obra cargada de diferentes fotografías expuestas en el Museo Metropolitano y en el MOMA de Nueva York, o el Pompidou de París.
Aunque en esta obra el autor afirma que toda la rebeldía a la autoridad es apasionante, también cree que los grafiteros devuelven el arte a la caverna, al arte rupreste2.
Es un fenómeno que intenta caracterizar a los movimientos sociales de la actualidad retomado casi cuatro décadas después de su surgimiento, y que día a día toma más fuerza, con espacios destinados a esta actividad y aún más los prohibidos para la misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario