Dentro del ámbito periodístico el plagio está contemplado como un acto reprochable, que realiza copias de una obra sin reconocimiento a su autor, es una conducta reprobable, que acarrea otras muchas malas intenciones, como la calumnia, la difamación, la aceptación de algún tipo de remuneración por la publicación y difusión de información verdadera o falsa.
Pero es desde la academia universitaria en donde se empieza a evidenciar la falta de originalidad y la violación a los Derechos Autorales, contemplados por la Ley, por parte de los estudiantes de la misma.
No es posible aceptar que un estudiante por tratar de sacar una buena nota, copie exactamente la obra de otra persona que si se esforzó investigando, redactando y adaptando la información para obtener un producto final.
"Cuando las personas están envueltas en una actividad creativa, están tan concentradas en producir algo nuevo u original que no son capaces de protegerse de experiencias pasadas”
-Richard L. Marsh,-
Esta modalidad de plagio en los trabajos universitarios se ve reflejada en gran parte por la accesibilidad que tiene por estos tiempos la internet, en donde cualquier persona puede montar sus escritos para que sean consultados por otros, pero es ése el fin de su divulgación, la consulta, más no la copia.
Así como se reproduce la música ilegalmente, las obras literarias y otros medios siendo castigados por la Ley 23 de 1982, también el plagio universitario es castigado de acuerdo a cada Universidad, puede ir desde el aplazamiento de la materia, hasta la suspensión y el impedimento del estudiante para volver a la Universidad por un lapso de tiempo.
Lo increíble aquí no es tan sólo el hecho de copiar obras ajenas y tomarlas como propias, es también el hecho de pensar que se encuentran en una formación de mejoramiento continuo, de expectativa hacia el futuro, el cual puede verse frustrado por una desición mal tomada, al esperar no ser descubierto por un delito cometido, que aunque parezca muy superficial por ser en la academia, puede llegar a afectar al autor y a la Universidad en la cual esté progresando el estudiante.
Pues simplemente, los medios y las editoriales, pueden calificar a la Universidad como entidad difamadora y formadora de profesionales sin ética, concepto que haría quedar a todos los demás estudiantes con “fama” de plagiadores, cosa que no sería real y que impediría directa e indirectamente el surgimiento de los mismos en ese mundo difícil de los medios.
Por ello, el estudiante debe asumir las consecuencias de sus actos, y ponerse en la disposición de las autoridades encargadas, con el fin de disminuir este tipo de procedimientos indebidos.
Y depende de los mismos alumnos cambiar la imagen de que los estudiantes de comunicación social y periodismo, cometen este tipo de actos, ya que al querer ser un personaje público, debe intentar no cometer faltas así para no ser acusado de delitos que a futuro y si incurre de nuevo en ellas, pueden llevarlo hasta la cárcel, un final poco satisfactorio por culpa de la falta de ideas propias.
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