Hace más de veinte años tuve la
triste experiencia de tener que vivir el cáncer en mi familia, de sentir en
carne propia los diferentes malestares que esto requiere. Era mi Madre quien
luchaba contra este horrible monstruo, ese monstruo que día a día se lleva a
más y más personas por no estar pendiente de su salud, o simplemente por no
aceptar que deben realizarse ciertos procesos médicos para intentar aumentar su
periodo de vida.
No tenía más de 6 años y tengo el
recuerdo tan presente como si fuera ayer, mi mamá intentando disimular el
dolor, mi hermana con 6 años más de edad, preocupada por estar más consciente
de la situación y mis tías intentando repartirnos. No había entrado mi madre al
cirujano y ya estaban pensando quien se quedaba con quien, era difícil, yo no
quería separarme de mi única familia, suficiente con pensar que podría perder a
mi Madre, como para también pensar en quedarme sin mi hermana.
Pasaron los días, mi madre en el quirófano
corriendo el riesgo 50-50, hacia la muerte o hacia la vida, nosotras repartidas
donde nuestros familiares con la incertidumbre del futuro, afortunadamente el
cáncer fue detectado a tiempo y su erradicación fue de raíz. Hoy en día pienso
mucho qué hubiese sido de mi vida sin ella, si a ella le hubiese pasado algo en
el quirófano? Quién sería yo? Dónde estaría? Sería lo que con esfuerzo soy hoy?
O sería una más del montón social? Menos mal esta respuesta nunca la tuve en
mis manos y ella aún sigue conmigo.
Esta misma suerte no la han
corrido varios miembros de nuestra familia, a quienes esta enfermedad se los ha
llevado con sus sueños y sus ilusiones, algunos más jóvenes, otros más adultos,
unos inconscientes de su enfermedad y otros negados a aceptarla; Por estos días
se lleva a cabo la cruzada avon contra el cáncer en la mujer, y remueve todos
mis sentimientos de repudio ante esta enfermedad, ante este mal que muchas
veces está tan cerca nuestro que nos hace pensar que ya hace parte de la
cotidianidad. Y ¿por qué no apoyar una causa social de esta manera? Si apoyamos otro tipo de iniciativas que ni siquiera
ayudan al bien común, por qué no ir un paso adelante de la enfermedad y poder
dar ese granito de arena a las buenas causas y pensar que es un mal que nos
rodea y que en cualquier momento nos puede acechar sin discriminar la posición
social, color, ni prejuicio personal. Es
el momento de ayudar con un pedacito de amor a quienes lo pueden necesitar.