lunes, 19 de enero de 2015

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD (Charles Chaplin)

     Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin

martes, 30 de diciembre de 2014

Do I Wanna know?

Have you got colour in your cheeks?
Do you ever get that fear that you can’t shift the tide that sticks around like summat’s in your teeth?
Hide some aces up your sleeve
Have you no idea that you’re in deep?
I dreamt about you nearly every night this week
How many secrets can you keep?
Cause there’s this tune I’ve found that makes me think of you somehow
And I play it on repeat until I fall asleep
Spilling drinks on my settee

(Do I wanna know?)
If this feeling flows both ways
(It’s hard to see you go)
I’m sorta hoping that you’d stay
(Baby we both know)
That the nights were mainly made for saying things that you can’t say tomorrow day

Crawling back to you
Ever thought of calling when you’ve had a few?
Cause I always do
Well baby I’m too busy being yours to fall for somebody new
Now I’ve thought it through
Crawling back to you

So have you got the guts?
Been wondering if your heart’s still open, and if so I wanna know what time it shuts
Simmer down and pucker up
I’m sorry to interrupt
It’s just I’m constantly on the cusp of trying to kiss you
But I dunno if you feel the same as I do
We could be together if you wanted to

(Do I wanna know?)
If this feeling flows both ways
(It’s hard to see you go)
I’m sorta hoping that you’d stay
(Baby we both know)
That the nights were mainly made for saying things that you can’t say tomorrow day

Crawling back to you
Ever thought of calling when
(You’ve had a few)
Darling when you’ve had a few
(Cause I always do)
Cause I always do
(Well baby I’m too)
Way too busy being yours to fall for somebody new
Now I’ve thought it through
Crawling back to you

(Do I wanna know?)
If this feeling flows both ways
(It’s hard to see you go)
I’m sorta hoping that you’d stay
(Baby we both know)
That the nights were mainly made for saying things that you can’t say tomorrow day

(Do I wanna know?)
Too busy being yours to fall
(Hard to see you go)
Ever thought of calling darling?
(Do I wanna know?)
Do you want me crawling back to you?

martes, 4 de noviembre de 2014

Un minuto para agradecer

A veces, ni nos damos cuenta de lo que tenemos, a veces ni valoramos cada cosa que existe en nuestra vida, porque simplemente damos por sentado que siempre lo tendremos y que nunca nos hará falta.

Así pasa con todo en la vida, a veces somos tan desagradecidos que ni siquiera nos damos cuenta de todo lo que tenemos a nuestro alrededor, sino que simplemente vivimos pensando en todo lo que nos “hace falta” para ser realmente felices.

No somos capaces de agradecerle a la vida cada día que amanecemos vivos, con salud, con un techo en donde dormir, con un alimento que llevar a la boca, así no sea caviar no deja de ser un alimento, no agradecemos tener ropa limpia y poder tener el simple placer de bañarnos a diario sin sufrir de precarias condiciones que nos limiten hasta para ello.

No agradecemos la libertad de poder movernos de un lado a otro por nosotros mismos sin ser dependientes de nada ni de nadie, no agradecemos tener gente a nuestro alrededor que siempre está pendiente de nosotros, como nuestra familia, nuestros amigos, nuestra pareja y hasta algunos conocidos.

A veces solo cuando se pierde un ser amado se le dice cuanto se le amaba y se evidencia cuán importante era en cada una de nuestras vidas, pero ¿por qué esperar tanto para decir un “Te Amo” a la persona que se ama con el corazón? No solo es decirle Te Amo a la pareja, es poder decírselo a todo aquel que está dentro de tu vida otorgándote  felicidad, inyectándote de vida, apoyando cada uno de tus pasos y apoyando tus sueños, estando ahí en cada caída para darte esa mano que necesitas al levantarte sin esperar nada a cambio.


Entonces, por qué no agradecer cada momento que se pasa junto a esas personas, por qué no agradecer que aún estamos vivos, que podemos caminar y que la vida nos ha brindado un día más para hacer lo correcto, valorar lo que tenemos y soñar con lo que queremos, simplemente es eso, hacerlo HOY porque mañana puede ser que ya no despertemos.

viernes, 26 de septiembre de 2014

El hueco que cambió mi historia

Vivo en una ciudad llena de color, bipolar, matizada con los grises de sus fríos aguaceros y los colores de sus momentos de sol. Llena de ilusiones, de sueños, de gente acogida de todas las regiones con gente buena y gente mala, pero lastimosamente gobernada por organizaciones muy desorganizadas.

La maya vial de la ciudad es deplorable, existen lozas rotas en las vías principales, espacios sin señalización, y las señalizadas tienen el piso con pintura que no es lo suficientemente "vial" como para que no sea resbaladiza en la lluvia y para completar existen huecos por toda la ciudad que a diario causan daño, producen accidentes y hasta más.


Y fue precisamente uno de estos huecos de la ciudad el que casi me pasa factura de Vida, con el miedo de ser un sábado en una de las vías más transitadas de la ciudad y en una hora pico, me encontraba en este suceso tan doloroso físicamente. No había llovido, era un día de sol hermoso y como siempre yo iba feliz de ver la infinita belleza del sol y sus facultades, hasta que un automóvil por cerrarme, me quitó la visibilidad del hueco y finalmente terminé pasando sobre él.

Con un diámetro de 13cms de profundidad y un poco más de 60 cms de ancho me hizo sentir el mayor miedo de mi vida, fueron pocos segundos los que pude "tambalear" después de haber pasado sobre él, pero para mí fueron los peores instantes que he vivido, nunca había sentido tanto miedo a perder mi vida, nunca había sentido que algo se salía tanto de control como aquel instante, fueron segundos de angustia en los cuales ya ni sabía cuál era la dirección que yo tomaba, mi vida pasó en una fracción de segundos frente a mí, de repente me encontraba en el piso, mi motocicleta a metros y sin sentir NINGUNA parte de mi cuerpo, en un comienzo no podía ni hablar tan solo lloraba de la impotencia de no poderme sentir nada, pensé que lo peor me había pasado, la gente hablaba, yo no podía responderles, solo lágrimas caían de mi rostro, pensé en toda mi familia, extrañé al ser que tanto amé y volví a pensar en que no hubiese causado un mayor daño con ese accidente a carros o personas que estuviesen al rededor en el momento de la caída.

Minutos después volví del shock y gracias a unos hombres del cuerpo de voluntarios de la Defensa Civil volví en sí a reaccionar y a sentir mi cuerpo totalmente, esta vez con mucho dolor y lesiones en las rodillas y en los brazos, algo de cuello y un par de moretones en el las caderas. Varias personas ayudaron mientras la ambulancia llegaba y como siempre mi familia, con lágrimas en su rostro al verme postrada en el piso, presente en los momentos justos.

Gracias a la vida y a los primeros auxilios que me brindaron en el momento adecuado, las lesiones no fueron peores, terapias, dolores en las rodillas y cicatrices es lo que queda, nunca pude agradecerles a quienes me ayudaron en ese momento ya que no los volví a ver desde que me subí en la ambulancia, pero desde aquí de corazón les deseo lo mejor de la vida y que seguramente les serán recompensados sus buenas intensiones de una u otra forma porque la vida es tan agradecida que devuelve de lo mismo que se ha dado.

Para mí, fue más que un golpe físico, un golpe de vida, que me reforzó mi pensamiento de que hay personas buenas aun en el mundo, y que sin conocerles demostraron ser humanos y aportar mucho más que ir a chismosear el accidente en medio del amarillismo que tiene alrededor este tipo de sucesos que causan más que trancón un chismerio de la sociedad.

Al final aprendí que se cuenta con quien se debe, y que así como pude haber perdido la vida, también tengo una segunda oportunidad de contar la historia y hacer que mi vida esté llena de sueños y de momentos para amar a los que me aman, ya que en cualquier momento esto puede desaparecer y nosotros podemos dejar simplemente de ser, de existir y aparecer fisicamente en éste, nuestro mundo vanal.


martes, 9 de septiembre de 2014

En la vida hay que ser "Machito" y no "Princesita"

Yo no nací en una cuna de oro, ni me educaron en colegios privados, ni crecí con comodidades y todo lo que yo pedía generalmente nunca me lo daban.

Yo crecí a punta de agua de panela y pan, con apenas lo que necesitaba para sobrevivir, viendo a mí madre salir a trabajar muy temprano, llegar en la noche a cocinar y lavar la ropa y seguir así la rutina toda la semana. No teníamos lujos, no teníamos salidas extraordinarias, no viajábamos ni a un pueblo cercano porque la economía no daba para eso, igual no importaba porque estábamos juntas para cualquier lugar y eso pesaba más que los lujos materiales.

Esto ayudó a que no fuera una mujer que creciera pensando en que todo lo material era lo que valía, no soy el tipo de mujer que le interesa cuánto lujo puede brindarle la persona del lado, no soy quien necesita que a su alrededor hayan personas de determinado estrato social para poder entablar una conversación pura y sincera, no le veo diferencia a tratar con un Director ejecutivo versus la señora del aseo de la calle, porque todos al final son personas que el dinero y estrato social no las hacen más o menos importantes para nadie.

No nací siendo princesita, nací siendo “machito” con la garra que mi mamá me inculcó desde chiquita, creyendo que cada piedra con la que me tropiece es un escalón más para subir a lo más alto de este camino, amando el sol y la luna como la inspiración de los momentos, diciendo lo que lo pienso, llorando con lo que siento y creyendo en que no todas las personas son malas y que los pensamientos del corazón muestran la pureza del ser humano, tal vez puede que aun caiga en la ingenuidad de ignorar cosas, pero de eso se trata la vida, de aprender de lo malo y extraer lo bueno que nos deja a diario.

Siempre he tenido en claro que si quiero algo en la vida tengo que salir a conseguirlo, que las cosas no las dan regaladas y que los sueños si se hacen realidad siempre y cuando se deseen con el corazón.
No puede ser que en pleno siglo XXI la mujer siga siendo dependiente del qué dirán, siga creyendo que alguien debe mantenerla y sigan viendo el mundo tan plástico en el que quieren vivir, no se trata de no tener comodidades y disfrutar de las cosas que se tienen, sino de conseguir esas cosas con esfuerzo propio, no con el esfuerzo y sudor de los demás sin dar ni siquiera un granito para lograr las cosas.

No puede ser que aún se tenga miedo de una figura masculina y sigamos pensando que si a él no le gusta puede enojarse  y llegar a ser violento, cuando la forma de pensar tiene que ser independiente a los demás.


Cada uno hace con su pensamiento lo que desea y se muestra en sus acciones, nada ni nadie puede frustrar sus expectativas por miedo al rechazo, nada ni nadie puede pasar por encima del otro con un pensamiento individual que omita las consecuencias de sus actos, nada ni nadie puede hacer que se viva otra vida simplemente para dar placer ajeno, nadie puede hacer la vida larga o corta, simplemente la vida es lo que tenemos cada día, es lo que puede durar años o simplemente solo segundos, es lo que amamos desde lo más profundo, la gente que nos brinda momentos sinceros y las experiencias intensas que cada día construimos de manera individual con el aporte colectivo, eso es lo que es la VIDA.

lunes, 28 de julio de 2014

Cáncer, veneno familiar

Hace más de veinte años tuve la triste experiencia de tener que vivir el cáncer en mi familia, de sentir en carne propia los diferentes malestares que esto requiere. Era mi Madre quien luchaba contra este horrible monstruo, ese monstruo que día a día se lleva a más y más personas por no estar pendiente de su salud, o simplemente por no aceptar que deben realizarse ciertos procesos médicos para intentar aumentar su periodo de vida.

No tenía más de 6 años y tengo el recuerdo tan presente como si fuera ayer, mi mamá intentando disimular el dolor, mi hermana con 6 años más de edad, preocupada por estar más consciente de la situación y mis tías intentando repartirnos. No había entrado mi madre al cirujano y ya estaban pensando quien se quedaba con quien, era difícil, yo no quería separarme de mi única familia, suficiente con pensar que podría perder a mi Madre, como para también pensar en quedarme sin mi hermana.

Pasaron los días, mi madre en el quirófano corriendo el riesgo 50-50, hacia la muerte o hacia la vida, nosotras repartidas donde nuestros familiares con la incertidumbre del futuro, afortunadamente el cáncer fue detectado a tiempo y su erradicación fue de raíz. Hoy en día pienso mucho qué hubiese sido de mi vida sin ella, si a ella le hubiese pasado algo en el quirófano? Quién sería yo? Dónde estaría? Sería lo que con esfuerzo soy hoy? O sería una más del montón social? Menos mal esta respuesta nunca la tuve en mis manos y ella aún sigue conmigo.


Esta misma suerte no la han corrido varios miembros de nuestra familia, a quienes esta enfermedad se los ha llevado con sus sueños y sus ilusiones, algunos más jóvenes, otros más adultos, unos inconscientes de su enfermedad y otros negados a aceptarla; Por estos días se lleva a cabo la cruzada avon contra el cáncer en la mujer, y remueve todos mis sentimientos de repudio ante esta enfermedad, ante este mal que muchas veces está tan cerca nuestro que nos hace pensar que ya hace parte de la cotidianidad. Y ¿por qué no apoyar una causa social de esta manera?  Si apoyamos otro tipo de iniciativas que ni siquiera ayudan al bien común, por qué no ir un paso adelante de la enfermedad y poder dar ese granito de arena a las buenas causas y pensar que es un mal que nos rodea y que en cualquier momento nos puede acechar sin discriminar la posición social, color,  ni prejuicio personal. Es el momento de ayudar con un pedacito de amor a quienes lo pueden necesitar.

martes, 1 de julio de 2014

Colombia un país de “ignorantes”

Año tras año vemos las cifras crecientes de cómo la educación cada vez es un beneficio más asequible (si así se le puede llamar cuando hay que pagar altos costos por ser profesional en Educación Superior),  pero esto tal vez no se ve reflejado en el hecho de que somos un “país de ignorantes”, muchos tal vez pensarán que es una opinión ofensiva y algo arribista, pero más bien es un aterrizaje a la realidad y un poco de nuestro día a día, porque de una u otra forma nos estamos viendo directamente relacionados con este tema de la “ignorancia” que pareciera lleváramos en la sangre  y tatuada en la piel.

Aunque nos duela que nos lo digan, por más que estudiemos y nos capacitemos seguimos siendo unos ignorantes, ignorantes al saltarnos la estación del transporte público y cruzar por debajo del puente peatonal, ignorantes por ignorar el valor que tiene nuestra vida que ponemos en riesgo frente a un volante ebrios, ignorantes porque pareciera que la educación la perdiéramos en el momento de manejar cualquier vehículo sobre ruedas agrediendo a todo el que se pueda atravesar en nuestro camino. Ignorantes por querer siempre ser los primeros y creernos los “abejas” pasándonos en rojo los semáforos (cuando las abejas son más conscientes del peligro), ignorantes al dejarnos llevar por la furia y la cólera que 2.000 pesos nos pueden causar, ignorantes al dejarnos explotar nuestros recursos naturales pensando que en esa pérdida está el desarrollo de nuestro país.

Ignorantes porque olvidamos nuestras mujeres abusadas y expuestas a burlas falsos positivos y regalamos nuestra democracia por un tamal con chocolate, porque dejamos que se burlen de nuestros indígenas y no castigamos por ley lo que paradójicamente el mismo Estado permite, por esto y mucho más somos un país de ignorantes, porque ni el más educado deja de ser una amenaza para la sociedad colombiana en la que vivimos, esa sociedad llena de odio por la superación del que está al lado, esa sociedad que olvida sus raíces, su lucha y muchas veces la guerra.
Esa sociedad en la que nos hacen creer que somos el segundo país más feliz del mundo, cuando los medios traducen al contexto de “felicidad” lo que en verdad quiere decir “alegría”, y nos enceguecen día tras día con una noticia nueva que crea cortina de humo para tapar un hecho anterior, nuevamente ignorando la realidad, o peor aun conociéndola, pero queriendo olvidarla.


Somos ignorantes al subvalorar la fuerza y el potencial que tienen nuestros campesinos para defender sus tierras, esa fuerza y cojones que nos falta a nosotros, la mal llamada juventud del futuro, ese futuro que ni siquiera sabremos si tendremos con esta Ignorancia que cada día nos vuelve más viejos y no precisamente sabios.