martes, 9 de septiembre de 2014

En la vida hay que ser "Machito" y no "Princesita"

Yo no nací en una cuna de oro, ni me educaron en colegios privados, ni crecí con comodidades y todo lo que yo pedía generalmente nunca me lo daban.

Yo crecí a punta de agua de panela y pan, con apenas lo que necesitaba para sobrevivir, viendo a mí madre salir a trabajar muy temprano, llegar en la noche a cocinar y lavar la ropa y seguir así la rutina toda la semana. No teníamos lujos, no teníamos salidas extraordinarias, no viajábamos ni a un pueblo cercano porque la economía no daba para eso, igual no importaba porque estábamos juntas para cualquier lugar y eso pesaba más que los lujos materiales.

Esto ayudó a que no fuera una mujer que creciera pensando en que todo lo material era lo que valía, no soy el tipo de mujer que le interesa cuánto lujo puede brindarle la persona del lado, no soy quien necesita que a su alrededor hayan personas de determinado estrato social para poder entablar una conversación pura y sincera, no le veo diferencia a tratar con un Director ejecutivo versus la señora del aseo de la calle, porque todos al final son personas que el dinero y estrato social no las hacen más o menos importantes para nadie.

No nací siendo princesita, nací siendo “machito” con la garra que mi mamá me inculcó desde chiquita, creyendo que cada piedra con la que me tropiece es un escalón más para subir a lo más alto de este camino, amando el sol y la luna como la inspiración de los momentos, diciendo lo que lo pienso, llorando con lo que siento y creyendo en que no todas las personas son malas y que los pensamientos del corazón muestran la pureza del ser humano, tal vez puede que aun caiga en la ingenuidad de ignorar cosas, pero de eso se trata la vida, de aprender de lo malo y extraer lo bueno que nos deja a diario.

Siempre he tenido en claro que si quiero algo en la vida tengo que salir a conseguirlo, que las cosas no las dan regaladas y que los sueños si se hacen realidad siempre y cuando se deseen con el corazón.
No puede ser que en pleno siglo XXI la mujer siga siendo dependiente del qué dirán, siga creyendo que alguien debe mantenerla y sigan viendo el mundo tan plástico en el que quieren vivir, no se trata de no tener comodidades y disfrutar de las cosas que se tienen, sino de conseguir esas cosas con esfuerzo propio, no con el esfuerzo y sudor de los demás sin dar ni siquiera un granito para lograr las cosas.

No puede ser que aún se tenga miedo de una figura masculina y sigamos pensando que si a él no le gusta puede enojarse  y llegar a ser violento, cuando la forma de pensar tiene que ser independiente a los demás.


Cada uno hace con su pensamiento lo que desea y se muestra en sus acciones, nada ni nadie puede frustrar sus expectativas por miedo al rechazo, nada ni nadie puede pasar por encima del otro con un pensamiento individual que omita las consecuencias de sus actos, nada ni nadie puede hacer que se viva otra vida simplemente para dar placer ajeno, nadie puede hacer la vida larga o corta, simplemente la vida es lo que tenemos cada día, es lo que puede durar años o simplemente solo segundos, es lo que amamos desde lo más profundo, la gente que nos brinda momentos sinceros y las experiencias intensas que cada día construimos de manera individual con el aporte colectivo, eso es lo que es la VIDA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario