Yo no nací en una cuna de oro, ni me educaron en colegios
privados, ni crecí con comodidades y todo lo que yo pedía generalmente nunca me
lo daban.
Yo crecí a punta de agua de panela y pan, con apenas lo que
necesitaba para sobrevivir, viendo a mí madre salir a trabajar muy temprano,
llegar en la noche a cocinar y lavar la ropa y seguir así la rutina toda la
semana. No teníamos lujos, no teníamos salidas extraordinarias, no viajábamos ni
a un pueblo cercano porque la economía no daba para eso, igual no importaba
porque estábamos juntas para cualquier lugar y eso pesaba más que los lujos
materiales.
Esto ayudó a que no fuera una mujer que creciera pensando en
que todo lo material era lo que valía, no soy el tipo de mujer que le interesa
cuánto lujo puede brindarle la persona del lado, no soy quien necesita que a su
alrededor hayan personas de determinado estrato social para poder entablar una
conversación pura y sincera, no le veo diferencia a tratar con un Director
ejecutivo versus la señora del aseo de la calle, porque todos al final son
personas que el dinero y estrato social no las hacen más o menos importantes
para nadie.
No nací siendo princesita, nací siendo “machito” con la
garra que mi mamá me inculcó desde chiquita, creyendo que cada piedra con la
que me tropiece es un escalón más para subir a lo más alto de este camino, amando
el sol y la luna como la inspiración de los momentos, diciendo lo que lo
pienso, llorando con lo que siento y creyendo en que no todas las personas son
malas y que los pensamientos del corazón muestran la pureza del ser humano, tal
vez puede que aun caiga en la ingenuidad de ignorar cosas, pero de eso se trata
la vida, de aprender de lo malo y extraer lo bueno que nos deja a diario.
Siempre he tenido en claro que si quiero algo en la vida
tengo que salir a conseguirlo, que las cosas no las dan regaladas y que los
sueños si se hacen realidad siempre y cuando se deseen con el corazón.
No puede ser que en pleno siglo XXI la mujer siga siendo
dependiente del qué dirán, siga creyendo que alguien debe mantenerla y sigan
viendo el mundo tan plástico en el que quieren vivir, no se trata de no tener
comodidades y disfrutar de las cosas que se tienen, sino de conseguir esas cosas
con esfuerzo propio, no con el esfuerzo y sudor de los demás sin dar ni
siquiera un granito para lograr las cosas.
No puede ser que aún se tenga miedo de una figura masculina
y sigamos pensando que si a él no le gusta puede enojarse y llegar a ser violento, cuando la forma de
pensar tiene que ser independiente a los demás.
Cada uno hace con su pensamiento lo que desea y se muestra en
sus acciones, nada ni nadie puede frustrar sus expectativas por miedo al
rechazo, nada ni nadie puede pasar por encima del otro con un pensamiento
individual que omita las consecuencias de sus actos, nada ni nadie puede hacer
que se viva otra vida simplemente para dar placer ajeno, nadie puede hacer la
vida larga o corta, simplemente la vida es lo que tenemos cada día, es lo que
puede durar años o simplemente solo segundos, es lo que amamos desde lo más
profundo, la gente que nos brinda momentos sinceros y las experiencias intensas
que cada día construimos de manera individual con el aporte colectivo, eso es
lo que es la VIDA.
No hay comentarios:
Publicar un comentario