Año tras año vemos las cifras crecientes
de cómo la educación cada vez es un beneficio más asequible (si así se le puede
llamar cuando hay que pagar altos costos por ser profesional en Educación
Superior), pero esto tal vez no se ve
reflejado en el hecho de que somos un “país de ignorantes”, muchos tal vez
pensarán que es una opinión ofensiva y algo arribista, pero más bien es un
aterrizaje a la realidad y un poco de nuestro día a día, porque de una u otra
forma nos estamos viendo directamente relacionados con este tema de la
“ignorancia” que pareciera lleváramos en la sangre y tatuada en la piel.
Aunque nos duela que nos lo
digan, por más que estudiemos y nos capacitemos seguimos siendo unos
ignorantes, ignorantes al saltarnos la estación del transporte público y cruzar
por debajo del puente peatonal, ignorantes por ignorar el valor que tiene
nuestra vida que ponemos en riesgo frente a un volante ebrios, ignorantes
porque pareciera que la educación la perdiéramos en el momento de manejar
cualquier vehículo sobre ruedas agrediendo a todo el que se pueda atravesar en
nuestro camino. Ignorantes por querer siempre ser los primeros y creernos los
“abejas” pasándonos en rojo los semáforos (cuando las abejas son más
conscientes del peligro), ignorantes al dejarnos llevar por la furia y la
cólera que 2.000 pesos nos pueden causar, ignorantes al dejarnos explotar
nuestros recursos naturales pensando que en esa pérdida está el desarrollo de
nuestro país.
Ignorantes porque olvidamos
nuestras mujeres abusadas y expuestas a burlas falsos positivos y regalamos nuestra
democracia por un tamal con chocolate, porque dejamos que se burlen de nuestros
indígenas y no castigamos por ley lo que paradójicamente el mismo Estado
permite, por esto y mucho más somos un país de ignorantes, porque ni el más
educado deja de ser una amenaza para la sociedad colombiana en la que vivimos,
esa sociedad llena de odio por la superación del que está al lado, esa sociedad
que olvida sus raíces, su lucha y muchas veces la guerra.
Esa sociedad en la que nos hacen
creer que somos el segundo país más feliz del mundo, cuando los medios traducen
al contexto de “felicidad” lo que en verdad quiere decir “alegría”, y nos
enceguecen día tras día con una noticia nueva que crea cortina de humo para
tapar un hecho anterior, nuevamente ignorando la realidad, o peor aun
conociéndola, pero queriendo olvidarla.
Somos ignorantes al subvalorar la
fuerza y el potencial que tienen nuestros campesinos para defender sus tierras,
esa fuerza y cojones que nos falta a nosotros, la mal llamada juventud del
futuro, ese futuro que ni siquiera sabremos si tendremos con esta Ignorancia
que cada día nos vuelve más viejos y no precisamente sabios.
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