martes, 1 de julio de 2014

Colombia un país de “ignorantes”

Año tras año vemos las cifras crecientes de cómo la educación cada vez es un beneficio más asequible (si así se le puede llamar cuando hay que pagar altos costos por ser profesional en Educación Superior),  pero esto tal vez no se ve reflejado en el hecho de que somos un “país de ignorantes”, muchos tal vez pensarán que es una opinión ofensiva y algo arribista, pero más bien es un aterrizaje a la realidad y un poco de nuestro día a día, porque de una u otra forma nos estamos viendo directamente relacionados con este tema de la “ignorancia” que pareciera lleváramos en la sangre  y tatuada en la piel.

Aunque nos duela que nos lo digan, por más que estudiemos y nos capacitemos seguimos siendo unos ignorantes, ignorantes al saltarnos la estación del transporte público y cruzar por debajo del puente peatonal, ignorantes por ignorar el valor que tiene nuestra vida que ponemos en riesgo frente a un volante ebrios, ignorantes porque pareciera que la educación la perdiéramos en el momento de manejar cualquier vehículo sobre ruedas agrediendo a todo el que se pueda atravesar en nuestro camino. Ignorantes por querer siempre ser los primeros y creernos los “abejas” pasándonos en rojo los semáforos (cuando las abejas son más conscientes del peligro), ignorantes al dejarnos llevar por la furia y la cólera que 2.000 pesos nos pueden causar, ignorantes al dejarnos explotar nuestros recursos naturales pensando que en esa pérdida está el desarrollo de nuestro país.

Ignorantes porque olvidamos nuestras mujeres abusadas y expuestas a burlas falsos positivos y regalamos nuestra democracia por un tamal con chocolate, porque dejamos que se burlen de nuestros indígenas y no castigamos por ley lo que paradójicamente el mismo Estado permite, por esto y mucho más somos un país de ignorantes, porque ni el más educado deja de ser una amenaza para la sociedad colombiana en la que vivimos, esa sociedad llena de odio por la superación del que está al lado, esa sociedad que olvida sus raíces, su lucha y muchas veces la guerra.
Esa sociedad en la que nos hacen creer que somos el segundo país más feliz del mundo, cuando los medios traducen al contexto de “felicidad” lo que en verdad quiere decir “alegría”, y nos enceguecen día tras día con una noticia nueva que crea cortina de humo para tapar un hecho anterior, nuevamente ignorando la realidad, o peor aun conociéndola, pero queriendo olvidarla.


Somos ignorantes al subvalorar la fuerza y el potencial que tienen nuestros campesinos para defender sus tierras, esa fuerza y cojones que nos falta a nosotros, la mal llamada juventud del futuro, ese futuro que ni siquiera sabremos si tendremos con esta Ignorancia que cada día nos vuelve más viejos y no precisamente sabios.

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