A veces la distancia separa nuestros ideales, a veces la distancia hace que la vida se torne turbia, a veces la distancia nos aleja de aquellos a quienes amamos.
Y es triste, ver como mil personas pasan por tu vida, mil huellas quedan marcadas y algunas de estas con el tiempo se anborrando y haciéndose cada vez más invisibles.
Pasaran los años y la seriedad más la monotonía harán que se pierda la emoción, la aventura y los recuerdos de estas personas que algún día fueron parte de tu foco de vida, parte de lo que ahora eres y que quizás aportaron a ese crecimiento.
Es importante no dejar atrás todo lo vivido, los amigos de la juventud, el primer amor que aunque no haya sido el mejor si fue el que brilló por primera vez en tu luna.
Y aunque se haga un recuento de las cosas buenas y malas que nos ha dado la vida, siempre deben perdurar las excelentes, o las malas que nos han dejado la enseñanza del día a día, porque sin ellas, no habría una alteración a nuestros sentidos y todo sería un sonido rígido sin sentido musical de profundidad.
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