En la vida hay muchos momentos que generan experiencias demasiado satisfactorias y que por ende son fáciles de recordar y llevar siempre en la memoria.
Uno de esos momentos o mejor una de esas grandes etapas por las que atraviesa cualquier ser humano es la niñez, esa càpsula de colores que muestra la vida, como el juego más sencillo de disfrutar o tal vez el rompecabezas más práctico de armar.
El ser niño es vivir en una ilusión constante en donde las risas, los chistes, y los juegos son los protagonistas. Ponerse a recordar esos momentos que uno vivió cuando era niño, es tal vez volver a sentir por un instante esa tranquilidad de serlo, y ese mundo lleno de alegría que se construía mediante cada juguete o juego en el que se participaba.
La invitación entonces está ahí, ser niños de nuevo será imposible pero arriesgarse a sentirse como cuando se era niño no lo es. Dicen por ahí que recordar es vivir , decídete a recordar tu niñez, cuando sientas que la vida se te complica un poco, quizás de esa manera todo lo que parece oscuro o difícil de resolver, puede convertirse en un mundo de colores y alegría.
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