La luz a veces se va, y querer “caminar sobre el dolor descalza” no es suficiente para comprender la realidad disfrazada en un mundo de papel, aquella burbuja de cristal comienza a agrietarse por los lados que menos se espera y que aparentemente eran los más sólidos…buscar respuestas en dónde no las hay no siempre es la mejor solución.
Aparecen de nuevo esos fantasmas del pasado, esas horribles sombras que no quieren sino hacer daño sobre la herida ya sanada, esas sombras buscan un nuevo espacio en la vida de “la princesa de la boca de fresa” que hace de su mundo un nuevo comenzar, un caerse y levantarse con más fuerza, porque entre más duro es el golpe mayores van a ser las fuerzas que se tienen para levantarse, aquellas lágrimas que alguna vez se derramaron ya no volverán, y ni la tormenta más fuerte hará que desfallezca en la lucha de conseguir lo que quiero.
Para qué pensar si somos el capricho de lo que quisimos
Y yo aquí, cerrada a las oportunidades, viviendo en mi mundo, el mundo que yo construí para hacer de mi vida, una vida aparentemente feliz, acostumbrada a pensar que la soledad sería la mejor compañía, dejé de mirar a los lados, como aquellos caballos que tan sólo pueden ver hacia el frente por sus gafas laterales, así tal vez no podría ver lo que pasaba por mi lado y estaría fuera de peligro.
Pero cuando todo parece estar en un punto medio y estable apareces tú, una luz del camino, un algo entre la “nada”, una expresión de lo que siempre busqué y por fin lo encontré… ese todo representado en un humano, y yo aquí cerrada al amor, cerrada a pensar que alguien podría de nuevo hacerme sentir como aquello que un día creí ser, una mujer amada,
Pero, es este miedo maldito!, este miedo sin razón ni justificación porque nadie a excepción propia debe cargar con los problemas ajenos, y siento que tengo eso, un problema ajeno, un problema que no me pertenece, y que conviví tanto tiempo con él que hizo de mí una persona prevenida, una persona insegura de todos los que fingieron quererme y nunca lo realizaron sinceramente.
¿Eres tú aquel que tanto esperé?
No lo sé, tal vez no lo seas, tal vez sigas siendo el sapo del cuento y así beses a la princesa, seguiras siendo el sapo! Mii sapo, el que quiero besar para que se transforme! El que quiero que entregue por mi todo, el que entrará en la lucha de caballeros, como lo que es mi caballerito y al final de este cuento tan sólo reinarán las luchas ganadas, los héroes perdidos y el verdadero amor que a veces me hace dudar de que todo esto es la realidad y no es el sueño envuelta en una cantidad de dimensiones que no quiero despertar!.
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